22 de febrero de 2012

Y el libro perdió su cara


Muchos libros tienen la suerte o la desgracia de caer en manos de cineastas dispuestos a llevarles a la gran pantalla. 

De esta simbiosis en la que el libro aporta la idea y el director la imagen pueden surgir geniales adaptaciones tales como  “El Señor de los Anillos”, “El Padrino”  o “It” o auténticos horrores como “From Hell”, “Posdata: Te Quiero” o “Dorian Gray”.

Pero dejando a un lado la calidad de las cintas quisiera tratar un tema que me parece que ha sido poco tocado y que supone un autentico sacrilegio para aquellas personas que amamos la lectura. Me refiero a los cambios de portada que sufren aquellos libros que dan el salto a los 24 fotogramas por segundo.


He podido observar que, si no todos, la mayor parte de libros que sufren esta enfermedad son aquellos que en el cine han tenido una gran fama y recaudación, por ello, los siempre muy inteligentes publicistas creen que será una buena estrategia de marketing cambiar la portada del libro por el cartel de la película y, de este modo, generar un fenómeno “fan” que aumente las ventas tanto de cine como de literatura.

Esta “cirugía estética” a la que son sometidos los libros les priva de sus raíces y los convierte en algo puramente comercial, llegando al extremo de que mucha gente llega a pensar que el libro es el que se basa en la película.
Si este cambio ocurre en libros relativamente nuevos, com es el caso de, por ejemplo, “Crepúsculo”, “Eragon”, “Posdata: Te Quiero” o "Los hombres que no amaban a las mujeres", se puede entender que se busque dar publicidad a un libro que, hasta la fecha, era desconocido para muchas personas; aunque, tras esto, podría volverse a la portada original ya que, cuando pasa el "boom" de la película, no tiene sentido seguin conservando al portada renovada.

Sin embargo, horroriza acudir a una librería y observar cómo clásicos de la literatura han sufrido este deterioro, véase los ejemplos de “Sherlok Holmes” (modificado con imágenes de la serie de televisión), “Los tres mosqueteros” o “El retrato de Dorian Gray”

En último extremo, encontramos casos donde hasta el título del libro es modificado por el de la película. Un ejemplo de esto he podido observarlo en el ya mencionado “Posdata: Te Quiero” cuyo título original, antes de su salto cinematográfico, era “Posdata: Te amo”.

Como conclusión, solo cabe decir que es muy triste que la literatura necesite del cine para ser atendida, hay grandes obras ocultas entre las estanterías de las que nadie se percata hasta que no alcanzan la fama que les proporciona el cine. Admito que yo me he interesado por muchas obras  tras haber visto su adaptación cinematográfica, sin embargo, he leído muchos otros con bastante mejor calidad que los ya mencionados y que espero que, si algún día llegan al mundo de los largometrajes su esencia sea bien captada o, al menos, que conserven su portada.

Pilar Suzume

2 comentarios:

  1. Tienes toda la razón, pero discrepo en una cosa, es verdad que las portadas de los libros hacen mucho pero, personalmente, no suelo juzgar a un libro por el exterior, de hecho, cuando adquiero un libro que tiene de estas portadas que son de quita y pon (qué manía les tengo) siempre las suelo quitar, y me queda una preciosa portada inmaculada, con el título y nombre de autor en el lateral o grabado en la tapa. Sin resumen en la parte de atrás o en las partes interiores de la portada de quita y pon que pueda hacer algún estrago en mis expectativas e imaginación, también es verdad que este resumen sirve mucho para seleccionar un libro en concreto pero suelo dejarme llevar, que no digo que a veces no los lea; cuando leo un libro estoy dispuesta a recibir cualquier reacción; una gran decepción o que conmueva o me haga llorar de la risa. También es verdad que no todos tiene portada de quita y pon pero bueno, qué se le va a hacer, a mí no me afecta, si por mí fuera dejaba a todos los libros desnudos.
    En cuanto a lo de cambiar el título, eso ya sí que no lo acepto.

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    1. Antes de nada, muchas gracias por dar tu opinión sobre el tema.

      Yo tampoco suelo juzgar los libros por su portada, simplemente leo un poco el resumen de atrás. En eso llevas toda la razón.

      Pero en este artículo hablo sobre lo triste que resulta que un libro llegue a ser conocido solo porque exista la película y que utilicen este hecho para reclamar la atención sobre la literatura cambiando las portadas de las novelas.

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