Los juegos de plataformas han sido siempre aquellos con los que más se ha identificado el mundo de las videoconsolas. Teniendo en cuenta que el gran adalid del mundillo, el archiconocido Mario, protagoniza juegos de este tipo hace evidente que para el público existe una relación intrínseca entre jugar a un videojuego y que sea un plataformas. No obstante los últimos años de evolución gráfica y jugable ha hecho que el género esté de capa caída, quizás porque se relacionen con una trama menos densa de la que estamos acostumbrados ultimamente o por la mezcla de géneros que ha hecho que las plataformas sigan presentes pero como un elemento más dentro de una amalgama de otros tipos de juego. El juego que nos ocupa hoy, Puppeteer, da un golpe en la mesa y pone de manifiesto que todavía se puede crear un plataformas de calidad, entretenido, con buena duración y, sobre todo, con mucha magia.
